Plaza del Viejo Coso

Autor: Manuel Finat, Javier López de Uribe

Colaboradores:

Tipología:

Fechas de comienzo/fin:1982-1984

Localización: Plaza del Viejo Coso, Valladolid

Premios:

Publicaciones y enlaces:

Recortes de prensa

Análisis urbanístico, Arnuncio-de Meer

Ejercicio de proyectos, 1979-80, ETSAValladolid

Fotografías “estado actual” 1980

Info Valladolid

Wikipedia

web Amas4

 


Ha escrito este artículo: kikeconk

Búsqueda por Arquitecto
  La Plaza del Viejo Coso es uno de los rincones más pintorescos de Valladolid, sin que ese carácter le reste un ápice de calidad como obra de arquitectura ni de interés histórico.
 Se trata de un edificio de viviendas de perímeto octogonal en torno a una plaza ajardinada, una corrala excepto que el acceso no se produce por el corredor sino que funciona como una galería o un balcón corrido. Afortunadamente los vecinos han optado por no delimitar su zona, así visualmente se mantiene la estructura de corredor.
  Se encuentra rodeado por varias edificaciones de mayor altura de manera que la fachada exterior queda casi oculta a excepción de la parte que da a la trasera del vecino Palacio de Fabio Nelli, el jardín que llaman “El Vergel”. La sensación de sorpresa al acceder al espacio interior es especialmente excitante.
 La planta baja está ocupada por locales comerciales de actividad diurna, y las otras tres, dos y el bajocubierta, se disponen tres diferentes tipologías de vivienda repetidas en ocho portales.
Ocupa el lugar y en general la estructura de la primera plaza de toros permanente de Valladolid, construida en 1833
  Resulta imposible hablar de esta plaza sin narrar, aunque sea someramente, su historia.  Ocupa el lugar y en general la forma de la primera plaza de toros permanente de Valladolid, construida en 1833. De planta octogonal, como las de Tazarzona o Jerez, apenas se conserva documentación original pero se piensa que constaba de una sola crujía, con estructura de madera, y dos pisos con gradas, pocos años después se construyó el tendido disminuyendo así el diámetro del ruedo de 42 a 38 m.
  Desde el principio hubo críticas por su escasa dimensión y su incomodidad lo que llevó a la construcción de una nueva plaza, aun vigente, en 1890.
  El edificio se mantuvo con un nuevo uso, cuartel de la Guardia Civil, a tal fin se ejecuto una profunda reforma que habría incluido la edificación de una segunda crujía hacia el interior, tomando aproximadamente la dimensión del tendido. En la planta baja se instalaron las caballerizas y en las superiores las viviendas de los guardias, dando lugar así a una configuración ya similar a la actual, noten en las fotografías la diferencia entre las zapatas labradas de la Plaza y las nuevas, más toscas, del acuartelamiento.
 Como parte de aquella operación se edificó el edificio que hoy separa, quizás une, la plaza del Palacio de Fabio Nelli, el acceso al patio es ahora a través de una ingenua portada de corte neoclásica, se delimita su parcela hacia la Plaza de las Brígidas y comienza a plantearse una parcelación que dejaría el ruedo rodeado de otras edificaciones.
    La plaza ha dado en llamarse del Viejo Coso, pero bien podría denominarse del Antiguo Cuartel o mantener Plaza del Duque de Ahumada pues es este uso el que configuró su aspecto actual y ordenación actual.
okupado por un grupo ecologista que reclamaba su conservación para darle un uso cultural
 Los sucesivos planes urbanísticos a partir de César Cort no preveían conservar el inmueble cuando cesase su uso y concedían cada vez más volumen a las edificaciones que le rodeaban.  Con el traslado de la Guardia Civil a San Isidro en 1978 la plaza, entendiendo como tal el edificio que la conforma, comenzó un proceso convulso siendo okupado por un grupo ecologista que reclamaba su conservación para darle un uso cultural.
 Por entonces los propietarios encargaron a Manuel Finat un estudio de viabilidad que incluía la edificación en el solar que cerraba hacia la calle San Quirce, frente a voces que pedían que se dejase exenta.
  Finalmente la Plaza del Viejo Coso se incluyó en el catálogo de bienes protegidos y en 1982, con la incorporación de Javier López de Uribe, se aprobó el proyecto y se comenzó una profunda rehabilitación en la que se mantuvo casi íntegra la fachada interior y se reutilizaron todos los materiales conservados, como el ladrillo original. En 1984 se finalizó un proceso largo y difícil que nos permite disfrutar hoy de este espacio.
  Todo un ejemplo de supervivencia que a día de hoy mantiene orgulloso sus cicatrices y ha desembocado en uno de los edificios de viviendas más originales de la ciudad.
 

Fotos cortesía de Rubén Hernández Carretero, archivo municipal y archivo personal de Manuel Finat

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