Iglesia de Santo Domingo de Guzmán

Autor: Julio González Martín y Manuel López

Colaboradores:

Tipología:

Fechas de comienzo/fin:1956-62

Localización: Plaza del Dr. Quemada, Valladolid

Premios:

Edificio en Catálogo Docomomo Iberico para Valladolid

Publicaciones y enlaces:

Álbum de fotos ampliado – Flickr ruheca

Wikipedia – Julio González Martín

Docomomo Iberico

Valladolidweb – Foto de la Iglesia en construcción

Nieves Fernández Villalobos, Artículo en “12 edificios de arquitectura moderna en Valladolid” Daniel Villalobos (ed.) Ed. Departamento de Teoría de la Arquitectura y Proyectos Arquitectónicos – Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Valladolid, 2006 (Pags 77-90)

Salvador Mata, artículo en: “Arquitectura moderna en Asturias, Galicia, Castilla y León : ortodoxia, márgenes y transgresiones” Celestino García Braña, Fernando Agrasar Quiroga, (eds.) Oviedo, Ed: Colegio Oficial de Arquitectos de Asturias, 1998. (Pags 236-237)

Guía de Arquitectura de Valladolid. IV Centenario Ciudad de Valladolid. 1996 (pág. 250)


Ha escrito este artículo: Ruben_HC | ruheca

Búsqueda por Arquitecto

En el año 1959 cuando el barrio del Cuatro de Marzo se inauguraba oficialmente una de sus piezas más importantes estaba aún  por terminar. Hablamos de su imponente iglesia dedicada a Santo Domingo de Guzmán.

El Ministerio de la Vivienda, con el mismísimo Franco en persona, no esperaron a culminarla inaugurando 3 años antes de su finalización el barrio recién construido en la periferia de la ciudad destinado a albergar a la nueva población que llegaba a Valladolid.

Las causas las desconocemos, mas resulta extraño dada la importancia que se le daba en aquella época a los edificios destinados a las necesidades espirituales. No obstante el Cuatro de Marzo, como le explicaremos en una próxima ficha, introdujo novedades como una mayor dotación de edificios públicos. Tal vez fuese esta la causa pues la iglesia no era imprescindible para que el barrio comenzase a funcionar (hasta su finalización en 1962 los vecinos obtuvieron ese servicio espiritual en la iglesia del Rosario) quizás había prisa por presumir de la construcción de tantas viviendas, o tal vez… a quienes debían inaugurarla su diseño no les apasionaba.

Esto último es una mera conjetura, mas no sería de extrañar ya que nos encontramos ante una iglesia admirada y denostada por igual. No son pocos los vecinos que al llegar les costó mucho acostumbrarse a una iglesia de ladrillo y hormigón construída con un formalismo rompedor que ha derivado a que muchos la denominen como “el silo”. Sin embargo es mucho mas allá que una forma peculiar, intentaremos explicárselo y si usted pertenece a ese grupo despertarle afecto por ella.

La forma y volumen efectivamente son rompedoras, mas incluso que iglesias coetáneas de la época como la de San Pío X de Girón, o la de los Padres Franciscanos. Algunos lo atribuyen a que el arquitecto se inspiró aún más en modelos centroeuropeos, otros incluso le llegamos a ver cierto sentido a la imagen de silo cuando quienes poblasen ese barrio eran en gran parte gentes venidas del campo… mas una cosa está clara, el diseño explora la forma tradicional y la simplifica en beneficio del espacio y el simbolismo; pues como decía el propio Julio González:

“una iglesia ha de seguir los caminos tradicionales al mismo tiempo que los de actualidad, y tiene que ser simultáneamente tradicional y moderna'”

Partiendo del modelo de planta basilical con 25x50m la nave adquiere una forma rectangular focalizada en un altar circular, la forma más pura y divina. Esa mirada hacia el altar se enfatiza perforando las fachadas laterales con muros de ladrillo inclinados que convergen hacia a él introduciendo también una evocadora luz derramada sobre las paredes. Unos muros que se encuentran al exterior con unos grandes contrafuertes de hormigón encargados de atar los paños de ladrillo y soportar la singular bóveda de hormigón en sección hueca que cubre la nave inclinada hacia el altar enfatizando aún mas esa mirada hacia el lugar más sagrado. Altar que en origen estaba iluminado también por ventanas rasgadas en el muro y un singular lucernario en la linterna de la cúpula provocando que el cristo obra de Sr. Vaquero junto con varios murales pictóricos de escenas religiosas resulten aún mas evocadores.

Y es que es un fondo muy simple que mirar, flanqueado por dos estatuas en piedra incrustadas en el muro, que busca con su simpleza, el espacio y la luz emocionar aún mas, pues a menudo son tantas las figuras presentes en los retablos clásicos que es difícil sentir emoción por una sin distraerse en otra a tal distancia. No hay necesidad de ornamento, con los materiales combinados en una determinada técnica constructiva bañados por la luz natural es suficiente.

Junto a la iglesia se dispone un claustro para dotar de más estancias y servicios al edificio como dependencias parroquiales a ambos lados del altar, una capilla, salas de comunidad – catequesis y un baptisterio que según cuentan contaba con una enorme pila bautismal iluminada por otra cúpula similar a la del altar.

En su forma exterior, aparte de los muros y contrafuertes ya mencionados, destaca su galería porticada de acceso y espacialmente su alta torre de campanario que en su día estuvo coronada por un chapitel entramado similar al que hoy luce la iglesia de los Padres Franciscanos, del mismo autor.

Mas no solo de la forma recibió criticas, sino también de su uso y confort. Su gran volumen interior dada la enorme altura libre (25-30m) hizo que muchos vecinos viesen la iglesia como un espacio “demasiado frío” por lo que años después, en 1973 se redujo su altura prácticamente a la mitad con un falso techo blanco de molduras de dudoso encaje en la estética y formas sencillas del diseño original, mas casi mayor es la pérdida de la luz vertical que caía desde la linterna de la mencionada cúpula del altar mayor.

La iglesia aún hoy impresiona por su altura, aunque ya no tanto… solo podemos imaginar como sería el espacio en su aspecto original. Muchos dicen que esa iglesia nunca necesitó luz artificial durante el día hasta que se bajaron los techos, una gran virtud en la necesaria austeridad de la época. Ojalá un día se recupere y podamos volver a disfrutarla, desde aquí lanzamos otra pregunta: ¿no es posible calefactar mejor ese espacio con medios actuales?

La bajada de los techos, si bien la mas notable, no es la única modificación sufrida. Los falsos techos también llegaron a la zona de la capilla bautismal ocultando por completo la segunda cúpula antes mencionada también por motivos de confort térmico y tras adecuar esa zona como almacenaje de alimentos. También de cara al exterior, en el año 2003, el campanario fue sustituido por una cubierta metálica que casi parece haya aplastado la esbelta estructura entramada original, desconocemos las causas, mas les podemos adelantar que en su expediente está titulado como “control de la legalidad urbanística”, seguiremos investigando.

No obstante, pese a estos inconvenientes de confort, en sus primeros años la iglesia fue muy usada y disfrutada, pues se entendía como centro de convivencia principal del barrio al mismo nivel o tal vez más que el centro cívico/casa del hogar construido a su lado. Muchos vecinos recuerdan el huerto de su patio interior, su uso como guardería, e incluso acudir al campamento de verano organizado en ella. Sin embargo hoy en día el edificio se encuentra mucho menos concurrido, el párroco nos cuenta que son tan pocos los feligreses que acuden que apenas usan la nave principal y se relegan a realizar el rito en una capilla secundaria en junto a la galería del patio, un patio cuyo jardín ya no se cuida tanto y al que también dan las salas que utiliza Cáritas Diocesana en la recogida de alimentos y trasteros que acumulan aperos curiosamente colocados.

 

No lo duden, visiten este gran edificio. No se queden solo en la primera impresión de la forma exterior y atraviesen sus puertas de madera, también de moderno diseño, para contemplar su espectacular interior.

Fotos cortesía de Rubén_HC | ruheca.com. y Archivo Municipal de Valladolid

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